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- 385 - Voit demostró también hace tiempo, que los débiles necesitan bastantes alimentos grasos siem– pre y cuando que lo puedan digerir con facilidad. El régimen, empero, graso bien se ve que no puede ser exclusivo, puesto que por sí mismo sería incompleto y a propósito para fomentar y sostener la fiebre héctic?. De las observaciones de Laufer, resulta que la dosis de 1()0 a 150 gramos de grasa es la cantidad máxima útil, contando desde luego no sólo con el_ temperamento y las facultades de asimilación del individuo, sino también con la proporción_ que. de aquella substancia encierran las otras comidas. De todo lo que hemos expuesto en este capí– tulo de Higiene alimenticia, dedúcese cuánta ven– ta_:a tienen los religiosos para vivir largos años y libres de grandes dolores. Así no admira ver en las Cartujas, Abadías benedictinas y las Trapas tanto centenario. Agua Hemos dicho que en la alimentación del hom– bre deben entrar 2.lO0 gramos de agua... No es que tengamos que beber cerca de los tres litros de agua, sino que en total debemos ingerir esa canti– dad, contando con el agua que llevan las otrns substancias, v. gr., las legumbres, huevos, leche, etcétera ... Sólo en la clara del lmevo hay un 80 por 100

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