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- 380 - pero la salud es incompatible con el abuso. «Los excesos de !a boca son más homicidas que la espa– da.,, < 1) Alejandro, a quien tantos combates no p11- dieron vencer, fué vencido por el placer de la mesa y por la disolución, muriendo a los 32 años. Aprendamos de las criaturas irracionales, que se limitan a satisfacer solamente la naturaleza; no comen sino lo que les conviene. No digo que el religioso no tenga su placer en lo que come. Harta miseria es no poder vivir sin comer, ni poder co– mer sin sabor... < 2 > pero fijemos la atención, en que lo que se gusta y coma sea conforme a razón para que se~ provechoso a la salud ... Se dijo de un rey de Suecia: «Con la sabia templanza que observaba y que su mismo ej"emplo autorizaba desterró de su campo la flaqueza.» Las cosas muchas y pesadas hacen largo asien– to en el estómago, son objeto de corrupción más que de digestión. Será siempre una máxima sabia la frase de Owen: «Sumptus prodest ut medicina cibus» ... < 3 > 1) <Escuela de las costumbres,, por Blanchard, tom. Ill, máx. XXIX. 2) Un rico, viendo a Descartes comer algunos bocados regalados, [e dijo: ,¿Pues qué los filósofos comen estas golosinas?, Respondió Descar– tes: ,Vos imagináis que la naturaleza no ha hecho las cosas buenas sino para los ignorantes?, No sólo para los seglares ha cria'do Dios las cosas buenas. 3) Cuéntase del P. Bourdalone que habiéndole preguntado un médico que qué régimen de vida observaba, le contestó que no hacia más que una comida al día. <Guardaos, le dijo el médico, de hacer público vuestro secreto, porque nos privaríais de oficio.,

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