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- 376 - tución de su temperamentq, pero no anula el tema que venimos desarrollando. Decimos ahora que la ración alimenticia de que ya hemos tratado, se entiende en estado normal del hombre; pero que tratándose de enfermos o de– licados, como las calorías que gastan son menos y las condiciones etiológicas son distintas, debe tam– bién guardarse la higiene correspondiente en la • elección y absorción alimenticia ... Creemos desde luego, en tesis general, que los neurasténicos, dispépsicos, estreñidos, artríticos y gotOS\i!S deberían preferir el régimen vegetariano (salvo mejor parecer). A veces los neurasténicos sufren gran depresión, decaimiento, tristeza profun– da. Al notarlo se atribuye a debilidad y tal vez la causa está en una dispepsia, es decir, en la dificul– tad en las digestiones... En este caso, el vegetaris– mo puede desempeñar un gran papel higienizando el canal digestivo. Empero si la depresión proviene verdaderamente de otra causa como de una afec– ción mora_l, se podrá hacer uso de carnes. Como la carne y el caldo de carne y los exci– tantes de cualquier género son astringentes, de ellos deben abstenerse los estreñidos, poniendo en práctica el regimen vegetariano, aunque con algu– nas restricciones, según vemos en una Revista de autoridad. La leche, chocolate y huevos estriñen el vien– tre. La leche cuajada, la mantequilla y los quesos frescos son laxantes.

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