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- 366 - conducta cultural, llamando ordinaria a la que con el repeso ordinario se repara; y extraordinaria a la que reclama precauciones especiales. No hay que asustarse por la primera; pero será imperioso preocuparse de la segunda, si bien reco– nocemos que a veces, aun la extraordinaria, se re– para completamente con un reposo bien aprove– chado. La:s personas que por su especial debilidad se agotan pronto con un trabajo que en otros sólo produciría fatiga ordinaria, por lo mismo sufren me– nos desgaste y el trabajo deja menos huellas de es– fuerzo, reparando fácilmente sus pérdidas; es decir, que el organismo torna también con menos reposo al estado ordinario. La fatiga extraordinaria, el overwork de los in– gleses, o el sumernage de los franceses, sea produ– cida por la circulación en la sangre de sustancias ponógenas o por. el desgaste local de sustancias nerviosos, puede llegar al anonadamiento, atrofia y agotamiento de la inteligencia y de la voluntad, y si no se quieren admitir estas expresiones, su resul– tado podrá ser siempre fatal. Importa a los médicos psiquiatras, pedagos, et– cétera, el conocimiento de este problema. El conocer cómo y cuándo se fatiga el cerebro y el organismo, el obtener un medio de valuar la fatiga es una de las cuestiones más interesantes de la psicofisiología que no entra en nuestro propósito el abordar.
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