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- 353 - este mºotivo surgió, se ocupa de dichos microorga– nismos que actúan morbosamente sobre la salud del hombre. Se conoce la acció11 tóxica con el nom– bre de infección sepsis, a que debe oponerse la des~ infección o antisepsis; mas si es preciso usar de agentes microbicidas en muchos casos, es necesa– rio ·no dar lugar, con la falta de aseo, al fomento mi– crobiano. Los gérmenes patógenos introduciéndose en nuestro organismo, se desarrollan con increible rapidez, reproduciéndose por esporas o semillas. Ahora bien, es sabido que para la infección y contagio no basta la presencia microbiana; pero si a sus condiciones de virulencia sé asocian condi– _ciones favorables _por parte del sujeto, proliferan grandemente... Nadie puede oponer razones convincentes con– tra la teoría de las infecciones; no sólo convincen– tes, pero ni serias. Aunque los anti-infeccionisfa$ no creen razonable que el mundo viva en constan– te ansiedad con el peligro de las infecciones, siem– pre será cierto que el peiigro será menor o mínimo si somos previsores y no descuidamos la higiene y el aseo. Que el rico a~eado está más enfermo que el pobre sucio, puede obedecer a otras muchas cau– sas: a vicios, a.busos, diatesis, etc. Por lo demás, es cofa averiguada que la sucie– dad fomenta la debilidad y la fermentación micro– biana.
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