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- 346 - e) Los paseos son excelentes ejercicios, pero no aconsejamos las marchas acompasadas por salo– nes cerrados, porque se levanta polvo y éste puede perjudicar mucho las vías respiratorias y hasta adulterar los jugos nutritivos. Para gozar de la felicidad física hay que obser– var las leyes naturales; para descubrir y observar estas leyes ha sido dotado el hombre con el don de la razón. Si deja de cumplir con las leyes la exis– tencia entonces recogerá como consecuencia natu– ral el dolor y la enfermedad. Así, si es ocioso y come con exceso es castigado con la gota, la indi– gestión o la apoplegía. Si olvida las leyes del mo– vimiento, disminuye sus fuerzas, su constitución se debilita y sucumbe víctima de numerosas enferme– dades. Nunca se olvide en casa del pobre que la salud es una riqueza, y que siendo el movimiento vida, debe echarse mano de esta medida higiénica. Todos nuestros órganos viven del movimiento o moviéndose: si se paran, mueren. El corazón se mueve de 60 a 80 veces por minuto; los pulmones unas 16 veces en el mismo tiempo; la sangre ince– santemente. Los músculos deben también moverse, ya que ni un solo acto de la vida se verifica sin mo– vimiento.
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