BCCCAP00000000000000000000613
- 342 - cio de pierna suelta estando boca arriba, desarrolla los músculos abdominales y fortalece el corazón. Conocimos a una religiosa que tenía el defecto de los hombros caídos. Se la hizo caminar por algún tiempo con 11n ladrillo a la cabeza y girar sobre otro ladrillo, y se corrigió de este defecto. No entramos en clasificar las clases de ejerci– cios que en los cursos de cultura física se pueden enseñar, porque muchos huelgan entre personas religiosas; ni queremos determinar, para recomen– darlos, los métodos gimnásticos tan en boga. Pero diremos, que los ejercicios corporales úti– les pueden reducirse: (a), trabajo; (b), juegos; (e), ejercicios educativos... El primero, aunque tiene un fin económico, resulta también muy be– neficioso. Los segundos tienen fines recreativos y hay que seleccionarlos entre nosotros. Los terceros se hacen con objetividad pedagógica o de perfec– ción física. Los fisiólogos, al determinar dichos ejercicios, han estudiado al por menor los órganos y funciones del movimiento del cuerpo humano explicando científicamente su origen, causas, cla– ses, condiciones y resultados Ol. Para realizar bien estos ejercicios, hay que conocer el sistema muscu. lar y adaptarlo científicamente a las necesidades de cada momento. (1) Naturalmente, no tratamos de adquirir fuerzas atlécticas como los artistas de Circo, que levantan grandes pesos, doblan fuertes vigas de hie– rro, etc. La fuerza podrá ser un atributo de salud, pero no es salud.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz