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- 340 - Razón del asunto Aunque en esfera más reducida, la clase religio– sa no debe olvidar este punto, porque, en primer lugar, la naturaleza humana no es en nosotros dis– tinta que en ellos, y después, porque la vida seden– taria limita la actividad de las funciones nutritivas, la respiración la hace más pausada, y empobrece la sangre. La inercia del sistema muscular reduce la asimilación a la expresión más mínima. El ejercicio corporal bien dirigido, es un medio preservativo, y también curativo contra enfermeda– des de muchas clases. Algunos defectos físicos, como la curvatura de la columna vertebral, la aritmía cardiaca y el entor– pecimiento hepático, y otros, se curan completa– mente mediante ejercicios gimnásticos especiales. Desde luego muchas enfermedades qtie padecen los sedentarios deben achacarse a la lentitud con– que circula la sangre por el canal alimenticio... El sedentarismo crea un cúmulo de substancias tóxi– cas especialmente en el intestino delgado. Todos los tejidos del cuerpo saturados de esta sangre tóxica degeneran y resisten poco a las infec– ciones;. Hay una eliminación defectuosa y corno consecuencia de ella viene la demacración y debi– lidad de los músculos, etc. y hasta pueden venir la apatía mental, la melancolía y alteraciones de las funciones de la glandula tiroides ... Hay que evitar, diremos a las religiosas sobre
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