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- 330 _,, Pero la atmósfera fría y seca con exceso, o fría y húmeda, que es peor, predispone a muchas enfer– medades. La atmósfera más conveniente es la tibia y seca con moderación. · La más perjudicial, la fría y hí1meda. Influencia La humedad influye sobre el organismo por medio de la respiración cutánea y pulmonar. En los lugares donde viven colectividades, sf son de suyo húmedos, se forma un aire caliente húmedo, que debilita los órganos, dificulta los mo– vimientos, entorpece las funciones del sistoma ner– vioso, quita vigor a la sangre arterial y favorece la producción de gérmenes patógenos. Cuando estos lugares están en terrenos fríos, o la estación es fría, se forma el aire frío húmedo, que disminuye la actividad de las funciones, provo– .ca reumatismos, bronquitis, anginas, laringitis, pleu– resías, etc., etc. Muchos flujos catarrales y dolores nerviosos obedecen a ese aire frío húmedo. Si los muros de un Convento están húmedos e impregnados de perjudiciales materias orgánicas acumuladas por los miasmas del exterior, en virtud de la corriente y rozamientos llegan a nosotros los corpúsculos mortíferos que se respiran con el aire y nos hacen sentir su acción nociva y mórbida.
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