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- 317 - un mismo lugar por mucho tiempo, se vicia. fácil– mente por la co;nbustión contínua y la variedad de naturalezas. Se conoce que el aire está viciado, por el olor y otros efectos; el olor se siente nauseab~rndo al en– trar de refresco en tales centros. Basta que se res– pire el aire libre por espacio de unos minutos para conocer luego, al entrar en tal local, que allí es irrespirable, molesto, característico. El aire rumiado, empobrecido de oxígeno y car– gado de emanaciones humanas, es perjudicialísimo y débe procederse inmediatamente a su renovación. El aire viciado en el cuarto en que trabajamos, además de los efectos patológicos dichos, nos causa aburrimiento, se siente pesadez, amodorramiento y deseo de salir a otro lugar donde podamos hallar el elemento necesario para la fácil respiración y bienestar del cuerpo. De modo que el trabajo en habitaciones poco aireadas es más perezoso, menos atento y a veces produce sudores más abundantes, dolores torácicos, disnea y otras resultantes. Ración de aire El cuerpo demanda su correspondiente ración de aire y bienestar, y si de ella carece, sucumbe de inanición. El hambre de aire hace más víctimas que €1 hambre de pan, ha dicho un sabio pedagogo, y

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