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- 314 - hernias, a la hinchazón de las extremidades, a los reumas, a la ceguera, etc. Para la higiene de la edad téngase en cuenta que el principio vital preside el incesante movi– miento de las moléculas integrales del cuerpo, y que, aunque análogo a todos los hombres en su razón esencial, experimenta fisiológicamente cam– bios notables en sus manifestaciones sucesivas en consonancia con la ley evolutiva. Halle dividió las edades en cinco grupos: a) Primera infancia (de I a 7 años). b) Segunda infancia (ele 7 a 13 en la mujer .y de 7 a 15 en el hombre). e) Adolescencia (de 13 a 15 y de 21 a 25). d) Edad viril (de 21 a 25 y de 50 a 60). e) Vejez (hasta la muerte).. Capítulo III. Aire (1) y luz El elemento primordial en el tratamiento higié– nico es el aire, que es un flúido sutil pesado, insípi– do e inodoro; cuando es en pequeñas cantidades es incoloro, pero en las grandes masas es azulado. (!) El peso del aire recibe el nombre de presión atmosférica y se cal– cula en 16.000 kilog. la que actúa sobre un hombre de mediana estatura. Resistimos este enorme peso porque nuestro organismo tiene condiciones que lo permiten y porque esta presión obra a la vez en todas direcciones, de manera que la que actúa de arriba abajo es contrarrestada por la que

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