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- 309- los gastos de la vida fisiológica y económica y amenguan los ingresos naturales. De modo que la caridad, la observancia, el tra– bajo y la pobreza pierden mucho con la falta de cuidados higienizados. Los miembros enfermos aprisionan el alma y no. la dejan expansionarse. La inteligencia del religioso perdería sin la edu;. cación física, porque el entendimiento y sus fun"cio– nes reconocen como base el cultivo de los senti– dos, como veremos después. El cumplimiento del deber requiere muchas ve– ces violencia de parte del cuerpo, y no la podría realizar un organismo anémico y enfermo. No educarse físicamente es hacerse reo ante Dios, ante la Comunidad y ante sí mismo. Para la higiene del alma sirve poderosamente la higiene del cuerpo. · · · La higiene es el primer deber en orden a la edu- · cación física. La higiene es el arte de conservar la salud y de preservarse de la enfermedad. Si en materia criminal es corriente el principio de que vale infinitamente más precaver los delitos que haber de castigarlos, ¿cuánta será la importan– cia de la higiene, que consiste toda ella en una le– gislación preventiva?
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