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Capítulo l. Cultura física Se observará que nos fijamos con alguna insis– tencia en el aspecto físico del hombre y que damos tal vez mucha importancia al aspecto material cuan– .do escribimos para personas religiosas, particular– mente. En nuestro plan entra, también, robustecer la parte física para las luchas por la salud, porque hemos visto que la humanidad, en un 60 por IOJ) está averiada, y no puede ganar nada una corpora– ción religiosa con individuos enfermos... Su resul– tado es: mucho gasto y poco ingreso; y aunque no tratamos de vivir en una opulencia dañina, pero se acabaría la vitalidad moral religiosa acabándose el elemento apto para el trabajo y la observancia... No queremos estudiar en esta parte del trabajo la evolución de la vida física, sino el modo de con– servar la vida a través de su evolución. El objeto de este estudio es la lucha por la salud, limitada a la vida religiosa. La lucha por la salud, entende– mos deberse realizar por una cultura físico-fisioló– gica bien regulada, que es el modo de mantener el equilibrio bioquímico y de aumentar las fuerzas vi– tales que c~nstituyen la salud, contra las influencias ínteriores y exteriores que obran en sentido con– trario.
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