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..,,,,. 230....,,. Son, tal vez, manías pero que no pueden con– trariarse sin detrimento de la bondad . del tra., bajo... O> Para el caso presente, bástenos recordar con Hufeland, que no se forma el espíritu (la mente) con detrimento del cuerpo. Es decir, que un cuer– po gastado, violentado o enfermo, no es un buen instrumento de formación mental. Quien desea emprender un viaje largo, dice Racine, prepara bien su .montura. Es decir para que trabajar mucho y bien, mentalmente, debe conser– varse sano el cuerpo. El cuerpo es como una locomotora; devuelve en ,movimiento y actividad lo que se le dá en calor. Es verdad que ha qabido mentalidades próceres en cuerpos siempre debilitados y enfermos, pero esta observación nos obliga a preguntar: ¿Fueron próceres por su debilidad corporal? ¿No podría afirmarse que acaso serían más vi– vaces y · activos, si les hubiera acompañado un cuerpo mejor? Por otra parte ¿no es probable que la debilidad corporal fuese reflejo de su actividap mental? Un sable afilado rompe fácilmente la vaina en que está metido. (1) Milton componía de noche en un gran sillón con la cabeza echada ¡íara atrás. Bossuet se ponía en un cuarto frío con la cabeza cálidamente abrigada, Schiller trabaj<J.,bll metiqo1,l,o§J>les en, hielo 1, e_tc,

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