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- 238 - Cicerón, debemos también «non numerare argu– menta sed ponderare.» (De Or. II - 76). El orden en las pruebas es de excelente efecto estético. (c) Para mover entendamos que la primera condición es sentir la emoción como S. Pablo cuando decía: «Ego enim paratus sum non solum alligari sed et mori propter nomen O. J esu. » Mal pensó Pitágoras al decir que los afectos eran «srevissimos mentis tyranos. » Para Platón eran como las cuatro ruedas con que camina y corre el ánimo... S. Carlos Borromeo quería que todo el afán y blanco del predicador se encaminase a excitar los afectos del auditorio. A veces será preciso moderarlos como cuando César patrocinaba en el Senado la parte de los conspirados con Catalina. < 1 > El predicador de Cristo no sólo debe mirar el quid expediat, sino también el quid deceat, pues como decía Cicerón: •Caput artis decere», (Lib.: l. c. XXIX.) De modo que debe presentarse con modestia, con decoro, y no vituperar... Los elogios propios y referencias a cosas perso– nales, a veces fastidian, otras veces inspiran odios, por lo común, desdicen. · · ., Omnis sui vitiosa jactatio. » (1) Omnes homines: Patres:'.conscripti qui d(rebus dubiis consultant ab odio_amicitia ira et misericordia vacuos e.sse debent.

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