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240 - Es de temer que muchos oradores levantados sobre el través de la gloria humana sean unos fra– casados delante de Dios. No son más que «os magna sonaturum... Cimbalum tiniensus., Horacio comparó las lenguas con las selvas, y las palabras ·con las hojas. El verdadero apóstol fía de sí y de Dios; pero, sobre todo, de Dios: < Non ego solus sed gratia Dei mecum» y entonces se le hacen fá_ciles y viables muchas empresas que parecían difíciles o impo– sibles. Es fácil convencerse de la iniposibilidad de un empeño cuando impone sacrificios y no hay volun– tad de hacerlos... Hay muchos ~ectores sin cultivo porque no hay voluntad de darse a la fatiga y al trabajo « pro Christo.~ · Hay realidades múltiples a que atender en el apostolado... No pretendemos, por eso, que cada apóstol ten– ga en su cerebro un potencial universal, ni los sueños di.vinos que duermen los genios. Pero no basta esa grandiosa expansión de su temple apostólico que los_ lanza a « la feroz subli– midad de las montanas selváticas». « Los cultos _idólatras han ignorado el entusiasmo divino que anima al apóstol del Evangelio», ha dicho Cateambriand. < 1 ) (1) Genio del Cristianismo, tomo 11, lib. 4, cap. !.
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