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- 242 - de buena voluntad, que ahondan en el estudio de las llagas sociales. No sería difícil hallar su causa en esta falta de preparación de los llamados a actuar sobre las masas ... Todo mediano teólogo puede adoctrinar en nuestra santa ~eligión y aun bastará para ello una persona bien instruída en el Catecismo. Pero el orden público, la fisonomía social está saturada de otros problemas, que no se resuelven ni orientan con medios rutinarios; ni se contentará con ellos, el apóstol qu~ ha oído hablar sobre esos problemas, y sabe que en el mundo una larga serie de inteligencias avisadas e ilustres van ahondando en el terreno de una pedagogía más exquisita, apro– vechándose de la experiencia de los siglos y de las cosas, para el bien de las almas y de los cuerpos. ¿ Qué padre medianamente educado en sus de– beres, teniendo a sus hijos aquejados de mortal do– lencia, se contentará con aplicarles algunas tisanas o remedios caseros?... Debemos, pues, prepararnos para ejercer prove– chosamente el ministerio de nuestras relaciones es– pirituales poniéndonos también en contacto con los métodos societarios utilizables, y con una cultura social en consonancia con la época. La preparación social y la capacitación para una labor fecunda abarca los dos aspectos sociales: científico y moral. El P. Claret con vivir tan adentrado en la con-

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