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-' 253 ~ muestras de un afecto verdaderamente cordial y puro y !)O perder ni una sola ocasión de manifes– tarles que los amamos, ... Está en su punto la prescripción Je S. Benito :al establecer en su Regla: (cap. 36.) < Infirmorum curam ante omnia et super omnia addibenda est ut sicut Christo ita eis serviatur., El Seráfico P. S. Francisco determinó que se debía tener con ellos toda diligencia. Amándolos como una madre ama a su hijo car– nal, y aun más que ella por ser hermano espiri– tual. < 1 > Sta. Catalina de Bolonia quería que se cuidaran los enfermos de cuerpo y alma con larga benigni– dad y maternal compasión. (Lib. de las 7 armas, cap. 7.) Y añade: «O cuán gustoso es a,Dios y saluda– ble a los súbditos que la su Superiora los busque con el alivio en la mano cuándo ellos o no lo espe– ran o no se atreven a pedirle! La consolación comprada a costa de ruegos o de humillación, no es tan digna de agradecer como la que se da liberalmente. Execrable sería incurrir en este defecto mientras nada puede faltarte al mismo superior. < 2 > 1) «Sirviéndoles como querríamos ser servidos..., Regla divina que nunca se debería olvidar. 2) Non enim Deus propterea te is profecít ut tu magis colaris et ob– serveris sed ut tua quidem negligantur qure vero prosunt illorum omnio, redilicentur. (Crist. Sup. Pab.)
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