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- 254 - Fuera, pues, de. las Comunidades religiosas, esas tardanzas estudiadas en atender a un enfermo: fuera esa tacañería egoísta para socorrér al ne– cesitado que hace despreciable la autoridad. Fuera ésa repugnancia parcialista en prestar a tiempo el remedio que pide el mal. · Generalmente las tardanzas se pagan con mayo– res costas, y son overa de relajaciones. Los apuros y derroches en caridad suelen ser cuando ya no hay remedio· .. Puede existir algún abuso de parte del religioso, pero preferible e_s pecar por más bondad que por menos... No canonizamos con esto, a las personas que por su inmortificación piden dispensaciones de la -Regla, que algunas, como dice S. Teresa, «parece que ño venimos al Monasterio sino a procurar no morirnos., Quejumbrosos de todo y en todo... ¡Qué claro se ve entonces el fondo de nuestro co- , ' razon ... Tampoco autorizase, con esto, el reputarlo todo como «malecillos de mujeres~ ... y caprichos de inmortificados. < 1 > 1) Aprenda la persona religiosa a conllevar santamente la enfermedad sirviéndose de ella para ser más espiritual según aquello de S. Pablo: <Dum infirmor fortior sum. (l. Cor. 12.) Dum valet corpus tres sunt ad– versus animam inimici; cum regrotat duo adversus duos insurguut cum caro a partibus anrme sit et illi faveat.-Estella super. Cap. VI, Luca. Aprendan también los superiores lo que les dice Mr. Gay: «La primera obligación, es proveer de lo necesario a los religiosos de su obediencia,. En todas las Comunidades es uso corriente decir: el P. Superior, la Ma-
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