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- 255 - Vivimos en una anormalidad fisiológica... y por multitud de concausas que flotan en la época los enfermos son más que antes. Desde el año 1882, en que el Dr. Roberfo Kock publicó el resultado de sus investigaciones sobre la tuberculosis y el bacilo de tan terrible enfermedad, parece que la humanidad sufre de una propensión a ese mal, y la Medicina se esfuerza en procurar 1~ inmunidad de esa enfermedad por vía de preserva– ción o métodos preventivos. Va siendo corriente en relación con los enfer– mos la construcción o designación de casas de sa– lud sobre todo para el verano, porque durante esa estación del añ0 hay más fermentación microbiana y en cacas levantadas en malas condiciones avanza la enfermedad. Para estas casas de salud, especialmente ténga– se en cuenta lo que se dirá en su· lugar sobre la higiene conventual. No prives al enfermo de lo que no quisieras te privaran a tí mismo. _ Es preciso tener con el cuerpo los mismos cui- dre Superiora y está muy bien dicho, pues, en efecto, con entrañas de padre o de madre, respectivamente, los quiere Dios. Enhorabuena que nada sino conforme a Regla y como cumple a quien profesa santa pobreza, se dé; pero lo que la Regla consintiere dése con puntualidad, y aun me atrevo a decir con prudente largueza, sobre todo a los de complexión flaca y a los enfermos. De la Vida y de la Virt. tom. 1, pág. 480. El dinero que se economiza y atesora quitándolo al necesitado, merece la antigua execración contra los propietarios. •Pecunia tµ¡¡ secu111 sit in– perditione111 .•

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