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dados que se tienen con un instrumento útil, o con un vestido para que dure, como adorno del cuerpo. El cuerpo debe considerarse como una vestidura del alma, El cuerpo enfermo es como un instrumento y vestidura rotos, es preciso recomponerlos... Fácilmente se juzga de. la no necesidad de cui– ~dados cuando hay que gastar. Cuanto menos puede esperar el religioso de sus deudos y parientes,· tanto más debe esperar de sus hermanos. Privado del cariño y diligencia de su casa natal, debemos rodear al paciente de todo lo que puede contribuir a su curación y alivio. No hay.enfermos imaginarios, ha dicho Dubois; todos padecen y sün por tanto dignos de lástima. Inumerables son los enfermos, añade, en quie– nes el más atento examen no descubre ningún trastorno físico. ( 1) Este es el lenguaje propio .del médico. •Los más, afirma el P. Faber, somos desventu– rados por no tener el mundo corazón ni piedad.> < 2 > La Filosofía enseña qtie la aprensión de la razón o de la imaginación es más fuerte que la del senti– do, de donde deduce el Angélico, que el dolor inte– .· rior es mayor que el exterior de los sentidos. < 3 > l) De 1' influence de 1' esprit sur le corps. París, Messon. 1902. 2) Conferencias Espirit. La Bondad. 3) Per se loquendo dolor exterior potior est quam dolor exterior..• l. 2.• q. 35, art. 7.

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