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_- 268 - Las personas que no se hallen revestidas de di– chas condiciones, sólo serán buenas para rehuir el trabajo o para hacer más molesta y dolorosa la en– fermedad. Es indudable que los doctores citados, en sus escritos sobre la asistencia a los enfermos, hacen una debida apología de las Hermanas de la CarL dad... Ellas también pudieron venir de las clases inferiores de la sociedad, pero lo que la sociedad no les dió lo recibieron de la religión y de la voca– ción, y se han mostrado dignas de la alta función que desempeñaban ... Si en los centros donde hay enfermos cuidados por elemento laico se observa tanta-negligencia, es porque su personal de servicio, como dice e_l Dr. Blatin, no tiene noción ninguna de sus deberes morales. En cambio, la Hermana de la Caridad y la persona religiosa están llenas de es– tos deberes y es de esperar de ellas una asistencia - más esmerada. " Los enfermeros y enfermeras deben, pues, re– vestirse de algunos conocimientos técnicos, de espí- ·· ritu de sacrificio y de una delicadeza especial. Deben saber, y lo saben muy bien, que· lo que hacen con un hermano suyo, lo hacen con su mismo Dios. Deben ser atentos a las prescripciones médi– cas... a las horas de servicio... a la diligencia en prestar todo lo que pueda ser útil al enfermo en su persona y en el alimento ... Debe adelantarse a las necesidades, si~ esperar que se las exponga el pa-

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