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- 270 - profesional para la asistencia de los enfermos no puede dar ningún resultado si no se exige en los aspirantes la cultura que debe dar una educación esmerada.» Nosotros por nuestra parte, creemos que entre personas religiosas esa educación esmerada debe basarse en un espíritu de abnegación. La fe nos hace respetuosos con los que pade– cen. S. Luis de Francia servía de rodillas y descu– bierto, a los enfermos. l 1 > Alguién dijo, y dijo bien~ El enfermero debe tener: <Corazón de madre, san– gre fría de médico y paciencia de san to.• Al doliente siempre le parece encontrar alivio a sus penas relatándolas... El lenitivo aumenta a pro– porción de la atención que se presta a su relato. Ni el superior ni el enfermero deben incurrir en el defecto de negar su enfermedad a un paciente... Al hacer el diagnóstico, no deben hacerlo por lo más económico, con vistas a los gastos que pue– de ocasionar. .. Lo que se da a los enfermos se da particularmente a Dios. La enfermería debe ser un sagrado que debe o~upar especial atención en las casas religiosas. En ella debe observarse una higiene rigurosa. Aire (1) S. Buenaventura'nos dice: «Por qué estais todo el dia buscando a J. C.? Certe in infirmaría jacet et ibi angustiatur; ibi torquetur... curre et ibi ministra et ibi compatiens esto infirmanti.» En el libro que se le atribu– ye, aunque no parezca suyo. (Stimul. Div. Amor. cap. l.) Ciertamente J. C. está en la enfermería; allí yace y se angustia; allí está dolorido... corre, sírvele y sé compasivo con el enfermo.
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