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- 272 - principal. La temperatura norl1}al del calor en el cuerpo humano es de 37 grados próximamente; cuando supera esta medida en el termómetro clínico está presente la fiebre. A los 41 grados existe fiebre peligrosa; a los 40, vehementísima; a los 39, vehemente; a los 38, ordinaria; a los 37, 1 / 10, leve. · La fiebre será siempre síntoma gravísimo si el calor persiste durante el día entre 41 y fracciones, o llega a 42. Si la fiebre; aunque vehementisima, sólo dura por algunas horas, no se trata más que de gravedad aparante. En los tifus, viruelas, difterias, escarlatina, etcé– tera, el calor de 40 y 41 grádos es siempre muy peligroso; a los 42 el caso es desesperado. Cuando la fiebre• cede por la mañana. es señal . de mejoría y de esperanza; en los males agudos la duración de seis u ocho días en los 40 grados, sin que baje el termómetro por la mañana, es señal de vecindad de la muerte. Cuando a este calor se une el sudor y el delirio inquietante es asunto de funesto presagio. Generalmente, el aumento de la fiebre por la mañana es también muy mala señal. Cuando, después de la duración febril por mu– chos días entre 41 y 42 grados, baja de pronto a los 37, es indicio de gran debilidad, que se conoce por el pulso, que es débil y frecuente. En las hemorragias cerebrales el grande aumen– to de temperatura es síntoma de muerte:
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