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- 273 - En las enfermedades crónicas de larga consun– ción, como la tisis, frecuentemente ocurre que, des– pués de gran temperatura constante, empieza a bajar gradualmente. Esto es infausto y generalmente gravísimo síntoma. En ciertas enfermedades agudas puede reaccio– nar el enfermo, bajando el calor por medio de oportunos medios terapéuticos, pero luego empieza a subir otra vez hasta la muerte. Pulso El pulso o golpes de la arteria < 1 ) radial cambia según el calor. En el hombre sano se notan de 60 a 72 pulsaciones por minuto. Las causas que contribuyen a su aceleración pueden ser, la fuerza de la fiebre, el alcohol, impre– siones morales, pavor o susto, etc. La edad concurre también como causa de la variación de pulsaciones. La niñez normal cuenta hasta 100. La mujer sana y adulta llega hasta 80. Por eso las pulsaciones no son síntomas del todo aten– dibles en el proceso morboso. A veces en los mo– ribundos persiste una pulsación regular, y sólo poco antes de morir, se hace irregular, débil y filiforme. (!) Vasos que lleYan la sangre del corazón a las demás partes del cuerpo. Son tubos i;jlípdricos, cuyas paredes están formadas por tres membranas.
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