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Sin embargo, es signo infausto de muerte pró– xima si las pulsaciones llegan de 140 a 160 en el adulto, pues indica la iniciación de parálisis del corazón. < 1 > Igualmente si en las dolencias febriles resultan las pulsaciones débiles y filiformes y tan frecuentes que no se pueden contar, hay que suponer que está encima el fin de la crisis. Son también indicios nefastos las pulsaciones intermitentes, dicróticas (o dobles), que obedecen a la irregularidad en la_s funciones del corazón. Las primeras, porque la diástole no correspon– de a la sístole normal... el corazón no puede enviar la onda sanguínea a la perife(ia ... Las segundas, porque a una sístole siguen dos diástoles, por la presión demasiado leve de los vasos sanguíneos. Otros síntomas Existen otros síntomas graves, como la irrita– ción del s•istema nervioso. De donde proviene la sensibilidad de los sentidos, que se manifiesta por los rumores extraños en los oídos, fastidios de la luz, alucinaciones, ausencia del sueño, más o me– nos completa·. Los delirios y vaniloquios con fiebre indicios son de gravedad; pero si tales delirios y vanilo- (1) Aunque la escala de pulsaciones en los adultos sanos corre de 60 a 80, en los ancianos es de 50 a 65, poco más o menos. Menos de 35 a 40 es pésima señal también.

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