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276 - frico, que la modera, lo cual puede tener su ori– gen o en el mal del pecho o en el corazón. La aparición de edemas < o en las piemas, en enfermo:, crónicos, es mal augurio. En la hidropesía de las membranas envolventes del cerebro se observa la pérdida de la conciencia po2os días antes. de expirar. En la hidropesía de· la pleura ocurre a veces muerte súbita. Las hemorragias, ya provengan de heridas o de laceración de los vasos, son peligrosas si la perso- . na es anémica o cloro-anémica. La persona. normal tiene en circulación de seis . a siete litros de sangre, y enseña la experiencia que la pérdida súbita de un litro es muy peligrosa, aunque la pérdida de más cantidad, no en un solo día, sino en varios días, no engendra grave pe– ligro. Claro está que eso puede depender de la cons– titución de cada individuo, pero de hecho las convulsiones corporales después de una fuer– te hemorragia son ordinariamente in<)icios de muerte. Las hemorragias internas son más peligrosas que las externas; a veces causan muerte repentina, como en los aneurismas, v. gr.: por la rotura de la artería aorta, que arranca inmediatamente del corazón. (!) Trasudación de serosidad en Jas mallas de los tejidos or~ánicqs,

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