BCCCAP00000000000000000000613
- 279 - pués la vista; el oído se conserva por mucho más tiempo, ordinariamente, de modo que, aunque el en– fermo no dé señales de vida, puede percibir lo que se le dice, y debe tenerse esto en cuenta para ayu~ dar al moribundo con piadosos afectos. El tacto es lo que se pierde más tarde. Los músculos van muriendo con cierta grada– ción, y el último órgano en morir es siempre el corazón. Aunque el cuerpo presente todos los caracteres de muerte puede existir vida latente, oculta. Una de las comprobaciones para deducir que se trata de una muerte no real, sino apárente, es frotar la piel del cuerpo con otro cuerpo áspero o con un pedazo de lana rígida; si la parte corpórea frotada . comienza a ponerse encarnada y conserva algo este color, prueba es de que persisten los movi– mientos del corazón, aunque no. puedan percibirse; empero si la piel queda seca y dura, es señal de muerte cierta. También se puede poner un espejo limpio junto a la boca; si después. de algún tiempo se nota algo de humedad, es señal de que se trata de una muer– te aparente. También podrá ligarse un dedo fuerte– mente; al quitar la ligadura aparecerá una raya blanca; si poco a poco va enrojeciéndose dicha· raya, prueba es de que hay algún impulso en el corazón y, por ende, de vida. Las manchas negcas en la córnea del ojo. se dan como prueba cierta de muerte, ·porque se presti-
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz