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- 284- tivas o respiratorias; también se inocula por la piel, pasando a1 sistema circulatorio. Los contravenenos químicos, no se administra– rán sino en caso de extrema necesidad, cuando en el interior del estómago exista una fuerte cantidad de substancias tóxicas. Las substancias vegetales se neutralizan con al– canfor, antídoto dinámico contra la acción de todas ellas. Comprobada la presencia del veneno, se expelerá la substancia venenosa con 5 centígramos de tártaro emético en 150 gramos de agua tibia, no caliente ni fría, repitiendo dicha dosis tres o cuatro veces en el intervalo de algunos minutos, suminis– trándose al propio tiempo tres o cuatro vasos de agua tibia, aumentándose esta cantidad de agua hasta que el envenenado vomite en abundancia. También sirve la apomorfina en inyecciones subcutáneas, o bien el lavado del estómago con el tubo Fauchar o con la bomba gástrica. En los envenenamientos por substancias vege– tales ~e aconseja mucho la disolución saturada de sal común, que obra como emético catártico a la proporción de 50 gramos de sal común por litro de agua. Las substancias venenosas son muchísimas, y téngase en cuenta que muéhos medicameptos admi– nistr¡J.dos en dosis demasiado fuerte tienen carácter venenoso. Diremos de algunos. Los venenos corro– sivos son, v. gr.: ácido sulfúrico, ácido nítrico, ácido clorhídrico, ácido fosfórico, oxálico, cítrico, tártrico, acético, sal de acederas, etc. En caso de
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