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- 287 - la picadura de víboras será preciso lavar abundan– temente la herida, frotarla con ajos o tocarla con la piedra escorzonera. Es preferible succionar la heri– da lavándose la boca antes, después con agua alco– holizada y esc_upiendo lo chupado. Después se cau– teriza la herida con amoníaco. Para mitigar las con– secuencias de la mordedura (desmayos, vértigos, etcétera,) tómese una ligera cantidad de vino gene– roso cada cuarto de hora o café caliente. Conviene ejecutar desde el primer momento una fuerte ligadura entre la herida y el corazón, con el fin de limitar los efectos tóxicos del veneno; practicar enseguida la succión, que se puede hacer también aplicando sobre la herida una ventosa o bomba aspirante, y lavar minuciosamente la herida con un líquido antiséptico, sin perjuicio de dilatarla con el bisturí, si fuese necesario, cauterizándola por último con un fuerte cáustico, v._gr.: amoníaco. Aconséjase tomar al interior cuatro o cinco go– tas de álcali en un vaso de agua pura una o dos veces al día. Los insectos causan picaduras muy dolorosas, que ceden con aplicaciones instantáneas de amo– níaco. _El agua sedativa y el vinagre son también calmantes. Las picaduras producidas con instrumento agu– do son más graves generalmente que los simplés cortes, particularmente si quedó en la herida la punta del instrumento. Precúrese extraerla con pinzas; conviene que la herida sangre, y después
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