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- 297 - Si en la herida se forma pus, procúrese extraer– lo y lavar la herida con irrigaciones o con hilas em– papadas en agua fenicada al 2 por 10') o de quina alcanforada, secar bien la herida y cubrirla con una planchuela impregnada del ungüento, bálsamo o cerato más indicado. En las heridas por arma de fuego se requiere el concurso del cirujano para extraer la bala; pero entretanto, se lavará la herida para arrastrar los cuerpos extraños que llevó consigo el proyectil y se aplicarán compresas de agua fre3ca alcoho– lizada. Hay que tener presente siempre en estos casos que de lo que se hace en los primeros momentos depende muchas veces la vida del herido o la dura– ción de la enfermedad. Hemorragia Se llama epistaxis cuando es nasal; hematemesis si proviene del estómago; hematuria si del aparato urinario; enterorragia cuando brota de los intesti– nos; traumática la que procede de alguna opera– ción quirúrgica o de una herida, y hemoptisis si re– sulta del pulmón. En los viejos siempre se hace temible la epista– xis. Las más de las veces se alivia con bolitas de algodón empapadas en solución normal de perclo·– ruro de hierro, o con sinapismos aplicados en las
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