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- 224 - Las acciones y reacciones químicas tienen por unidad la conservación y desarrollo del orga– nismo... pero el organismo es instrumento del alma. En vista de lo cual podernos afirmar que en el hombre los actos más elevados del espíritu van en cierto modo condicionados por el ejercicio de fun– ciones puramente orgánicas y físicas. De donde se deduce la importancia de este capítulo sobre rela– ciones del ser humano en todo el curso de la vida del individuo y la salud del cuerpo, aun para el orden de la actividad mental. Hasta el pensamiento y la voluntad quedan como aprisionados por la influencia de la materia, a pesar de conservar siempre una irreductible na– turaleza perfectamente deslindada. El fluído humano tiene un foco orgánico donde se elabora; es un horno que es preciso alimentar para la vida de relaciones físico-psíquicas. El alma utiliza la sangre, el calor, el óxigeno y demás alimentos del cuerpo, como elemento de vigorización, destinados, a su modo, para la actua– ción de fuerzas de un orden superior. De aquí nace la necesidad de los cuidados del cuerpo para mejor ejercicio de las funciones del alma. No se quiere decir con esto que haya de ser excesivo dicho cuidado corporal, so pretexto de ulteriores elaboraciones anímicas. Sólo queremos afirmar que siendo el cuerpo material y el alma espiritual, por la unión substan-
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