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- 223 - .fija; la ilusión imaginativa que toma por éxtasis un desvanecimiento vulgar, que al cabo no es más que un error buscado a medias por un misticismo soberbio. ¿Por qué hemos de disimular que algo o mucho de esto exista en muchos conventos, cuando Santa Teresa y la M. Chanta!, lo encontraron con tanta frecuencia en los suyos? No se olvide que la mística Doctora en el Cas– tillo interior, nos habla de personas que por sus austeridades, oraciones y falta de sueño, les parece arrobamiento lo que ella apellidaba abobamiento. «A una persona acaecía estar ocho horas que ni estaba sin sentidos ni sentía cosa de Dios; con dor– mir y comer y no hacer tanta penitencia se le quitó a esta persona, porque hubo quien la entendiese que a su confesor traía engañado y otras personas y a sí misma, que ella no quería engañar.» Dependencias mutuas Es ley lógica que toda actividad superior se desarrolla a base de actividades inferiores. El orden biológico no se desenvuelve sin ele– mentos y condiciones minerales; tampoco en .el hombre se desenvuelven los fenómenos psicológi– cos sin una serie de actividades rnecanico-físicas. Existen por consiguiente dependencias mutuas 1 que afectan al cuerpo y al alma,
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