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- 216 - Aunque la mortificación es necesaria y muy útil para mejor servir al Señor, téngase, empero, en cuenta el proceder ordenadamente de menos a más y mirando a la disposición del espíritu y del cuerpo. Si la mortificación ha de causar vanidad y des– precio ajeno, es mejor no hacerla, procurando la interior con humilde sumisión, que es siempre me– jor que aquella exterior. Como que la rebelión de los sentidos no puede perjudicar si no consiente la voluntad, es mucho mejor y se requiere previamente la mortificación de la voluntad. El sueño No sabemos todavía la causa fisiológica del sueño, pero sabemos su necesidad para conservar la salud. 11 l Prescindiendo de los niños, que requieren mu– cho más, generalmente son necesarias seis o siete horas de descanso. Esta necesidad experimentan todos los órganos del cuerpo, y el sueño no es otra cosa que la repa– ración de las fuerzas perdidas durante la vigilia, o restitución a los órganos de aquellos elementos consumidos en el trabajo del día. (1) En el sueño apenas se producen toxinas, puesto que la actividad motriz y cerebral ha cesado. Las toxinas se eliminan mús de prisa que se forman y la sangre se libra pronto de ellas. Por otra parte las funciones de atención y retención están suspendidas y el depósito de energías no se gasta sino que se llena de nuevo.
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