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- 214 - ritual hasta en su carne, tornóse carnal hasta en stt espíritu.» « No es pecadora el alma por la carne corrupti– ble, sino al reves, por el alma pecadora es corrup– tible la carne.» O) No, en yerdad, al cuerpo, sino al alma, hemos de achacar nuestros vicios, y trabajar más en la inortificación interior que en la exterior. Notas de cultura Deben tenerse en cuenta en la práctica de la mortificación los preceptos fisiológicos. En los cilicios procúrese que los aguijones o puntas no sean largos, ni con exceso agudas, para que no penetren demasiado en la carne, porque de esto pueden provenir inflamaciones y cicatrices malignas. Tampoco se deben apretar demasiado, para no impedir la circulación de la sangre, porque podrían causarse inflamaciones o tumores. Las mallas de pieles que envuelven gran parte del cuerpo y punzan bastante, no deben tolerarse ni diariamente ni por largo tiempo, porque producen vehemente irritación en la piel y a veces aparecen erupciones. A las personas que padecen de estas erupcio– nes o de hiperestesia, excesiva sensibilidad de ner– vios, o de enfermedades neuróticas, de artritismo o (!) Cfr. Mr. Gay, lib. cit. l. pág. 342.
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