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- 205 Todo ello no pasa de ser un medio de conse– guir la perfección. Sirve maravillosamente para for– talecer et espíritu ... A veces son fruto excelente de consumada virtud. La perfección está en la reforma del corazón. O> Abnegación E! demonio deja continuar con gusto el camino de la mortificación y vida exterior cuando la per– sona se distrae de este otro deber de reformar el corazón. A veces les sugiere en la oración pensamientos sublimes para afianzarles más en su engaño. Vese este engaño en que, a pesar de su oración extática y mortificaciones, en todas las cosas gran– des y pequeñas desean ser siempre preferidas. Créense estar en el tercer cielo y miran con desdén interior a los que caminan por tierra. Vese también el engaño, en que cuando alguno (1) Alguien podrá preguntar que ¿qué se requiere para ser cada día mejor? Para que el hombre bueno pueda hacerse mejor interior y exterior– mente necesita: l.º Pureza de corazón que lo libre de toda representación o imagen terrena. 2. 0 Libertad de espíritu para obrar. 3. 0 Sentir la unión con Dios.-Taulern. Jnst. cap. 27. Lo mismo repite Fr. Juan de los Angeles en sus Diálogos IX§ 4. Hay almas que tienen ··como peligroso desear y pedir la unión mística. Diremos que esta unión es de sí misma un grandísimo bien exento de todo peligro y que no tiene motivo para no ser deseable.-Arintero. Evol Mist. Par!. l. pág. 592. Sin embargo, dice San Bernardo: ,No se glorie el alma de estar per– fectamente unida a Dios, mientras no sienta que Él permanece en ella y ella en ÉL-Ser. 71. in. Cant. n. 6.

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