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- 200 - Bienaventurados son los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos. Nada de escrúpulos, que ni para Dios, ni para el prójimo, ni para nada aprovechan. Conciencia algo amplia es mejor que demasiado estrecha; mas el amor quiere todo lo que quiere el Amado. Necedad aborrecible es echar a Dios la culpa de nuestra agonía interior. .. Cuando es prueba de Dios, no falta luz para conocerlo y consolarse en la esperanza. La educación del alma te enseña a mirarla como se merece. Trata a tu alma como tratarías a tu mejor her– mano. Nada más tuyo ni más prójimo que tu alma para tí. No la hagas llorar y sufrir vanamente. Es hija de Dios y es acreedora a más afención y respeto. < 1 ) (1) Aun a riesgo de repetirnos, hemos de anotar que, generalmente, estas congojas provienen de ,ignorancia,. Conocimos tiempo ha una religiosa que parece la retratada por Mr. Gay en el tomo I, pág. 239, de su libro ,De la Vida y de las Virtudes cristianas,. Desmayada y desesperada en el camino del bien, porque uo sabía resol– ver una aflicción que tenía. Habiase fijado hondamente en su alma la pala– bra bíblica: ,Maldito el que confía en otro hombre,. Se le ocurría, que st1 alma sólo debía descansar en Dios y fiar sólo de Él. Tenía a la vez 1111 celoso director que la quería sin arrimo alguno humano... Esto tiene un sabor de ascetismo neto, pero no tiene conformidad con la verdad de la teología. El texto divino quedaba estrangulado o torcidamente interpretado y la pobre religiosa se torturaba y desesperaba al 110 poderlo cumplir... Dios en dicho texto sólo reprueba el apoyo que prescinde de Dios. Véase sobre esto y sobre otras cosas a Mr. Gay...
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