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- 199 - ayuna más, sino el que hace mejor la voluntad de Dios. No te pares en el oropel de la sensibilidad; busca en todo la esencia y médula que está en la voluntad. No se camina despacio porque no se vea el adelanto... Los crecimientos del alma son muy secretos. No está la oración en pensar mucho, sino· en amar y obrar mucho. Puedes estar en la oración atormentado, mien– tras tu alma aumenta en gloria muy calmada. No fatigues el alma con penas. y suspiros de dolor, que no es buen camino matar la energía con ese temor. Ten compasión de tu pobre alma, que está me– tida en cárcel de barro y de pecado. No te espantes por la furia de las tentaciones; obra suavemente tus resoluciones. Si no puedes alcanzar veinte, alcanzarás diez, y conformarse en esto es mejor qu.e andar siempre en temores y quejas de tu alma. No debes oprimirla en tie¡npo de confesión por– que te parece que no tienes dolor. El dolor está en la voluntad, y el alma que lo procura y llora por tenerle, aunque no le sienta, ya le tiene. Haz tus cosas con orden, método y al tiempo de– bido, y está seguro que nada habrás perdido. Poco y bien es mejor que mucho y mal; pero no hay que pararse en lo poco, sino siempre ir a más.
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