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- 197 - No atormentes a tu alma con pesadumbre de obligaciones o devociones inacabables. Reglamenta tus obras de piedad con consejo de quien te le pueda dar. Director Busca un director de conciencia a quien sepas y quieras sujetar tu voluntad. No puedes acabar de ser bueno porque te faltan las condiciones precisas de virtud para romper con todo lo que te estorba. Tu alma se encuentra metida en un aro de amor propio que la impide valerse y caminar. No se puede volar sin alas, ni se puede ser san– to sin las alas de la dirección y de la obediencia espiritual. No escojas al capricho tu consejero del alma, que ese capricho no puede dar buen norte en esta empresa. Cuando Dios te haya escogido el director, re– suél vete a ponerte bajo su mando; pero, cuando de tí dependiere la elección, mira que sea santo e ins– , truído, a poder ser. < 1 > (!) Permítasenos copiar aquí unas famosas palabras de San Juan de la Cruz, sobre los malos directores: ,No entendiendo estos maestros espi– rituales a las almas que van... les turban la paz de la contemplación y les hacen meditar y discurrir... Por ventura yerran con buen celo, porque no llega a más su saber. Pero no por eso quedan excusados en los consejos que temerariamente dan sin entender primero el camino y el espíritu que lleva el alma, y si no lo entienden entrometen su tosca mano en cosa que no saben, no dejándola para quien mejor la entienda... » ,Llama de amor viva», Canc. 3. v. 3 § 11. En la perfección de la vida, decía a Santa Teresa San Pedro Alcántara
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