BCCCAP00000000000000000000613

- 192 - Si los jóvenes no se acostumbran a esto, cuan– do hayan acabado los estudios tendrán muchos in– convenientes. Las compañías de los libros nos ayudan -para utilizar la compañía de los hombres·. De la lectura sacamos las provisiones de vida ... La lectura enriquece la memoria; hermosea la · imaginación; rectifica el juicio; forma el gusto; en– seña a pensar, y, sobre todo, eleva el alma. Los buenos libros son nuestros mejores conse– jeros, como son nuestros mejores amigos. Nos instruyen sin molestarnos; nos reprenden sin ofendernos; nos corrigen sin disgustarnos. < 1 l Con eso nos enseñan cómo hemos de instruir, reprender y corregir al prójimo. Cultura práctica Toda esta preparación será necesaria para que en el trato con nuestros hermanos no paremos en la te·oría. La obra exterior debe unirse a la interior. Ama y habla con amor y serás amado. Que tu alabanza sea como la del varón manso: «Amado de Dios y de los hombres». (1) Un día, Luis XIV preguntó al duque de Víwne, para qui§ podía servirle tanta lectura... Sire, contestó el duque: los libros hacen en mi es– píritu lo que las perdices que me da V. M. hacen a mis carrillos... Alfonso, rey de Aragón, decía que los libros eran los consejeros que más le gustaban.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz