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189 Palomas, y no arpías Con capa de celo celas las acciones de tus hermanos, pero tu interior encubre muchos. en– gaños. Los celos son la triste herencia de los que nada tienen que pueda causarlos... Se ha dicho. ¡ay del que crea un enemigo! Mil amigos no bastan... Un solo enemigo sobra. Pero, ¡ay también del "que no pueda crear un enemigo!.. No condenemos a nadie sin haberle oído... Alejandro Magno, oyendo alegar en una causa se apoyó sobre un oído, diciendo: « Guardo este oído para oir a la otra parte.» Sólo condenamos a primera vista y al primer relato, a los que el corazón quiere o desea ver con– denados... No pretendamos vengarnos, nunca. La venganza cuesta más; de lo que vale. El desprecio es en ocasiones la mejor vengan– za; pero la mejor es el perdón de las injurias. Dices que tu rival es pequeño... ¿Pues cómo tienes el corazón donde no cabe ni un pequeño enemigo? Deja decir a los demás todas las necedades que quieran, pero tú no las digas. El único objeto de nue~tra venganza sea las necedades que digamos contra el prójimo.
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