BCCCAP00000000000000000000613

- 185 - que quisiera igualarse en el respeto al Sacer– dote. San Benito, el B. Gaspar Búfalo, el Serafín de Asís y otros varones santos resistiéronse, unos de– finitivamente, y otros cuanto pudieron a ordenarse de sacerdotes. Mucha maldad de conciencia o escasez de fe acusa quién no reverencia al ministro de Dios y cede su lugar donde quiera que esté al Sacerdote del Altísimo. Reprender, corregir y penar al ungido del Se– ñor ha de hacer quien puede y debe, tan solb. No quieras considerar en ellos pecado, aunque pecadores ·sean, y trátalos con veneración aun– que no te lo pidan. Si los seglares deben con fe mirar este minis– terio ¿cuánto más los religiosos especializados en el culto de lo divino? No discutas, no riñas, menos insultes ni de pa– labra ni de obra al revestido de tan alta dig– nidad. La igualdad no reza entre el Sacerdote y los que no lo son. Ofender al Sacerdote es un sacrilegio.. Ley suprema Será preciso no olvidar la soberana dignidad de la caridad en el trato entre iguales.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz