BCCCAP00000000000000000000613

- 179 - Es punible la adulación, pero lo es también la desconsideración. El súbdito culto y humilde atiende hasta las in– dicaciones de la autoridad. No espera la orden; se adelanta a ella en cuanto es posible. El súbdito culto y humilde se precia y se goza de las atenciones y veneraciones de que es objeto su Superior. La cultura religiosa no llega a formar una corte en derredor de los Superiores, pero debe llegar a rodearles de agasajos qúe no desdigan de la re– ligión . .(t) Cuí honorem -honorem. Al que es acreedor al honor désele honor. Debe el buen súbdito oc_ultar por educaeión los reparos que le puede traer a cuento la pasión. Pero debe, sobre todo, por religión honrar a los padres con solícito y atento corazón. In medio fratrum rector eorum in honore., (Sap. X.) . <Cuanta mayor reverencia se le debe, tanto más culpable es la irreverencia», dice el Seráfico Maes– tro. La irreverencia se determina por las cosas que se hacen o por las que se dejan de hacer; o sea por conmisión u omisión. (!) No se olvide sin embargo que el mayor mal, la mayor ofensa que se puede hacer a un digno Superior es adularle. Los· que están siempre dispuestos a sacrificarse por la justicia nunca deben sacrificar la verdad. 13

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz