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- 175 - ¿ Obedeces y sirves por merecer? Pues deja a un lado lo que te hace padecer. Al buen súbdito le sir– ven de méritos y de lucro los defectos del Superior. Tanto más se merece obedeciendo cuanto es más ruin la persona que nos manda. El súbdito que obra cultamente es respetuoso, atento y reverente. Ve en el Superior la imagen de Dios y la respeta. Ve en la voz del Superior la voz de Dios y la atiende. L"a obedienci:l llorona es enferma y anémica. ¡Dulce profesión la que enseña esta vida de ab– negación! « La pereza en ejecutar lo mandado deja al reli– gioso más que en la mitad burlado.> No quieras oir segunda ordenación, haz con gran presteza lo que te ordenaren. _ Obedecer en todo es ley de religión, y, por en– de, no dimidies la 'autoridad que manda, quedándo– te con parte de ella. No andes con distingos teológicos de si puede o deja de poder mandar. Es una almohada de tranquilidad para tu alma hacer lo mandado. Sólo et pecado debes exceptuar de esta ley. Santamente vive quien con esta obediencia a Dios y a la Orden sirve. Debemos mirar en el Superior, no a un jefe mi– litar, sino a un padre y representante de Dios. < 1 > (1) "Vicarios de Dios son los Reyes.,,-Part. 2.ª tít. l. Ley 5.ª. ¿.Cuánt<J más los Superiores?-"O~i ministri..., 1

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