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- 170 - •Onus angelicis humeris formidandum ». (Tri d. Ses. 6.) Aunque no debes apetecer la autoridad, debes, en ca1i1bio, respetarla y guardar para con ella las más exquisitas relaciones de obediencia y cultura religiosa ... Se ha presentado el caso siguiente: ¿Es cosa se– gura y obligatoria aceptar los cargos porque en la fórmula ordinaria se hace mención de obediencia? Cosa cómoda es abroquelarse en eso y decir: me lo han impuesto... S. Crisóstomo, sobre un caso análogo, escribe: « Decere arbilror ve! si te sexcenti vocent atque adeo cogant non illos spectare, verum animi dotes prius examinare viresque tuas omnes perscrutari.» (Lib. 4 de Sacerd.) Conviene temer y temblar «et propter conscien– tiam el propter rnolem imperii. » (Hó111. l. 34. en cap. 5 ad Hebr.) S. Clemente parece que fué señalado por San Pedro para sucedtrle, pero él rogó primero a San Lino y luego a S. Cleto que lo fuesen ... Sin embargo quitado el apetito desordenado, la obediencia es la verdadera puerta para los cargos y en sentido canónico ,pertinaciter renuere- sine causa legitima censetur simpliciter et absolute ino– bedíre». «Si imponitur sarcina su::;cipiendo est proptercha– ritatis necesitatem.(S.Agust. Civ. D. lib. 19 cap. 19). Empero la prontitud con que generalmente se

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