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- 169 - El que se humilla será ensalzado. Procura, pues, vivir contento en el estado de obediencia. A eso vi– niste. Eso prometiste ... Ese es tu camino real... No seas de aquellos vanos religiosos que, des– contentos de su suerte humilde, procuran, como reptiles, subir arrastrando a la copa de árboles que sólo fueron plantados para nido de las aves del cielo. < 1 ) Huye de los cargos si quieres gozar de paz y de felicidad. < 2 ) «Ornamento más rico y más noble que feliz eres, decía Antígono considerando su corona; si se su– piese cuantos cuidados, peligros y miserias te acompañan, cuando estuvieres por tierra, nadie se dignaría ni aun recogerte... Fuera de las penalidades que encierran los car– gos, sería presuntuoso el pensar o que eres digno de ellos, o•que tenías facultades· y fuerzas para so– brellevar con honor aquel peso formidable. (1) «Ambitiosus humilitatem simula!, houestatem mentitur, aflabilita– tem exhibe!, benignitatem ostendit.,-Inoc. III.-De contemptu sreculi. «Humiliantur ut postmodum impune superbianb-S. Dom. Lib. Epis. 23. (2) Algunos aducen el texto paulino 0 Si quis episcopatum desiderat bonum opus desiderat, (1 Tim. 3) para cohonestar su ambición. Olvidando aducir el comentario de S. Gregorio: «Illo tempore hoc dici– tur quo quisquis plebibus prreerat ad martyrii tormenta duccba'ur. Tune ergo laudandurn fui! episcopatum qurerere quando per hoc du– biurn non erat ad suplida quoque graviora p2rve11ire.-Pastoral 8. Ejemplo admirable de santa ambición, si puede así llamarse, lué San Malaquias que, vienéo en peligro la Metrópoli de Irlanda y la Autoridad llena de peligros, se encargó del timón a condición de retirarse una vez puestas las cosas en orden y acabados los peligros, como así lo hizo... Santo Tomás trata esta cuestión en 2. 2.ª q. 185. art. l. y resuelve que aun deseando los cargos a:tos r or aprovechar a otros cabe la presunción... eso de que, ,a\iquis pneesse appetat> .•.

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