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- 159 - bien general de la ejemplaridad y con esa túira debe practicarse la corrección. Si el culpable no quiere aprovecharse, se aprovechará la Comu– nidad. Sin embargo, en todo orden de cosas, la espe– cialidad en" el tratamiento de los delincuentes cons– tituye un ideal de la Ciencia penal. Requiere ello conocimiento de las diversas mo– dalidades que integran el derecho de gracia y el deber de la pena ... Todos los penalistas admiten los siguientes principíos... A la pena debe unirse algún lenitivo. Si basta una reprensión, no debe pasarse ade– lante, a no ser que la ley determine la cantidad de la pena, sobre la calidad del delito. · En nuestro caso, no debe omitirse la corrección. fraterna evangélica antes de practicarse la pública... No debe abusarse de las reprensiones. Un filósofo respondía a uno de sus censores de profesión: «¿Cómo me corregiré yó de mis defectos si tú no te corriges del ansia de corregir?» No fe corrija nunca con saña, que es mala con– sejera. «E por e9de, dixeron los sabios, que la saña embarga el corazón del home de manera que! non_ dexa e~coger la verdad. E tanto tuvo el Rey David por fuerte la ~aña, que a Dios mismo dixo en su corazón: Señor, quando fueres sañudo, non me quieras repFehender nin ~eyendo irado castigar.» (Part. Leyes del título V.j
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