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15.4- hombres, que mandáis según las leyes y que no mandaréis siemrrf'». < 1 > El que fué humilde y ahora es poderoso, acuér– dese de.I que .fué poderoso y ahora tiene que ser humilde... Séalo en todo el Superior, y será el mejor marco con que realce su figura, ante Dios y élnte los hombres. NoTA.-Pueden sintetizarse en estas frases de « Pn:electiones J uris Regularis, de Piato (tomo I. li– bro IV.) las obligaciones de un Superior. l.º Unicus et prcecipuus finis quem sibi pnefi– gere debent Superiores id est, conservatio– nem et progressum. 2. 0 Mortaliter peccat qui non procurat magis utilitatem communem et particularem subdi– torum quam suam. 3. 0 · J ustitiam ledit in re gravi contra Pra:latur::e finem operando. (1) Un escritor notable del siglo XVI considera como un mal de gra– vísimas consecuencias para la sociedad la perpetuidad de los cargos y oficios de por vida y dice: «Cosa cierta es que el temor que todo gober– nante tiene de ser presto súbdito o gobernado le hace más jÚsto cuando gobierna; mas los largos tiempos engendran imponderables dafios porque la duración del oficio no es sino atrevimiento para el pecado. Fr. Alonso de Castrillo.-,Trataelo de la República.» Por lo que hace a las religiosas, no estará demás la nota de que, como es preciso experiencia de las cosas para aconsejar sobre ellas,- Santa Ca– talina de Bolonia nunca tuvo por conveniente que las Abadesas comuni- · casen con el confesor ordinario ele! Monastario otras cosas, sino preci– samente aquellas que tocasen al tribunal de la Confesión ... Lo mismo sentía Santa Teresa de Jesús (Cam. Peri. cap. V.) ,que nunca haya Vica– rio que tenga mano ele entrar y mandar». Cosa que la Iglesia tiene orelc– nado a los mismos Confesores el no meterse en la disciplina del Conven– to sino en el fuero ele la conciencia solamente.

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