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- 145 -- espiritual, con la aparente perfección de las formas externas... El carácter indulgente nada teme tanto como las medidas violentas y rigorosas, y con tal de no las– timar a ningún corazón ni hacer derramar una lágri– ma, cree agradar a Dios y a los hombres, pisando la cumbre del buen gobierno. Verdaderamente la tendencia actual es esta ... Fuera de algunas amargas suspicacias y pequeños rozamientos de antipatías, esta parece ser la co– rriente moderna más social y humana que la de · otras épocas. Sin embargo hemos de confesar que, no desco– nociendo las quiebras que entraña, tiene este mé– todo algunas ventajas sobre el del rigor. Brotan más dificultades e inconvenientes del primer méto– do que del segundo. Para salvar las dificultades de aquél, pone el P. Valuy algunos rasgos reveladores del gobierno demasiado rígido. Semejante abuso de autoridad se manifiesta: 1.° Cuando se imponen cargas intolerables en sí misma. 2.° Cuando la carga no es de suyo abrumado– ra y sin embargo, es superior a las fuerzas físicas o morales del súbdito. 3.° Cuando a la vez intima dos órdenes cuya ejecución no es muy compatible. 4.° Cuando dá dos empleos, a uno de lus cua– les no será posible atender,
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