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CAPITULO XIX Viene un misionero á España ~J marct\a á Roma para dar cuenta á la Sonta Sede de los frutos de la misión Deliberacio- Cometid~s á una sola autoridad todos nes. ¡fP los misioneros, y convertidas ya algunas tribus, el Padre Prefecto que, como se ha dicho, era nuestro Vble. Pa– dre Pedro de Berja, reunió á los demás PP. que componían aquella misión se– ráfica, para consultarles si sería conve– niente proponer á los caciques ·de las tribus ya convertidas á la fe de Cristo, que diesen la obediencia á Su Santidad y á la Iglesia Romana, enviando por embajador uno de los PP. que diese al Papa relación exacta é individual de los progresos de la misión y del fruto con– seguido el tiempo qu·e en ella se habían ejercitado. Aprobado por todos el pen– samiento, eligieron para que fuese á Roma al Vble. P. José de Oarabantes, como se dijo en su vida, y tanto los jefes convertidos, como el Padre Pre– fecto de la misión, le entregaron los despachos necesarios para ejercitar el El P. Cará- cargo de embajador, que aceptó el Pa– bantes dre José por obediencia, y se despic1iu de todos con recíprocos sentimientos.

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